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‘Arte intramuros: Recuperando dignidad’ es más que una exposición-venta

'Arte intramuros Recuperando dignidad'“Arte intramuros: Recuperando dignidad”. La Asociación Dignidad Humana y Solidaridad, entidad fundada por el padre Hubert Lanssiers, presenta su décimo octava exposición-venta de objetos artísticos elaborados por los internos de los penales de Lima y provincias, así como los talleres de ex-internos: obras en cerámica, metal, madera, asta, hueso y textiles que expresan el sentir y anhelo de sus artífices. Lugar: Galería ICPNA Miraflores (Av. Angamos Oeste 120). Inauguración: martes 15 a las 7 p.m. Abierta al público hasta el 23 de diciembre de 11:00 a.m. a 8:00 p.m. Ingreso libre.

Utilizan materiales deshechos, que al reciclarlos obtienen un nuevo valor, una nueva vida.

“Arte intramuros: Recuperando dignidad” es más que una exposición-venta, es toda una gala de arte producido por quienes han sido privados de su libertad  y pasan los días de encierro explotando su imaginación y creatividad.

Cientos de reclusos trabajan diariamente en estos espacios de producción artística que fueron creados por iniciativa del sacerdote belga Hubert Lanssiers, esforzado defensor de la dignidad humana en las prisiones peruanas. La obra que inició ha logrado trascender su propia vida y sigue en pie a pesar de las duras condiciones carcelarias y la crisis del sistema penitenciario nacional.

La Asociación Dignidad Humana y Solidaridad, que ahora dirige Carlos Álvarez Osorio, ha continuado la labor pastoral del sacerdote que llegó al Perú a inicios de la década del sesenta para trabajar con los más desposeídos gracias al apoyo de las embajadas del Reino de los Países Bajos, Bélgica, España, Grecia y organizaciones de carácter social como Cáritas Ginebra, CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y la Fundación Mokichi Okada.

Sobre Dignidad Humana y Solidaridad,

Fundada por el padre Hubert Lanssiers, comenzó su labor hace 40 años en el penal San Pedro de Lurigancho. Gracias a un compromiso constante, pudo capturar un progresivo interés en los reclusos, que vio sus primeros frutos en la primera exposición en la sala de Petroperú en 1997. Este trabajo fue extendido a nivel nacional por iniciativa de su actual director, Carlos Álvarez Osorio. El ICPNA desde el 2001 se suma al fomento de esta iniciativa manteniendo su compromiso en el tiempo. Los internos e internas tienen en el arte un medio de expresión y una  alternativa de desarrollo económico para sus familias.

A continuación la carta del reconocido escritor peruano Santiago Roncagliolo:

UNA PEQUEÑA FORMA DE LIBERTAD

Con demasiada frecuencia en el mundo, las cárceles no son lugares de reinserción sino todo lo contrario. Repudiados por la sociedad y encerrados entre otros condenados, a menudo, la única actividad posible para los presos es aprender nuevas formas de delinquir. Durante los últimos años, la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad ha concentrado grandes esfuerzos en cambiar esa situación mediante el arte. Los presos por lo general no tienen dinero ni relaciones sociales, y por supuesto, no pueden asistir a una escuela profesional. Su único capital es el tiempo y la creatividad, precisamente los recursos que definen a los artistas. Mediante la cerámica y la pintura —o incluso la literatura—, los internos dan sentido a lo que, sin esas cosas, sería un largo tiempo muerto. Al mismo tiempo, aprenden oficios que más adelante les permitirán buscar un trabajo o incluso montar sus propias microempresas. Y quizá lo más importante: nos ofrecen a quienes estamos afuera un atisbo de su mirada, una parcela en el territorio de
su sensibilidad.

La exposición artística de la asociación Arte y Esperanza es ya una tradición. Quienes cada año hacemos nuestras compras navideñas en ella hemos podido constatar el increíble progreso en la técnica y la calidad de los trabajos. Lo que empezó como una muestra de sencillos ceniceros y vasos, hoy es una exhibición de sofisticadas esculturas y un generoso despliegue de talento. Y “generoso” no es una palabra al azar: hoy en día, es difícil encontrar trabajos tan delicados a un precio tan accesible. Este año, la exposición lleva por título: “Arte Intramuros: Recuperando Dignidad” e incorpora a nuevos y muy especiales auspiciadores. Gracias a un convenio de cooperación interinstitucional, los profesores de la Fundación Mokichi Okada han estado asistiendo a los penales de Castro Castro y Lurigancho para enseñar cerámica de alta temperatura y técnicas de Japón. Su aporte se luce en la calidad de los acabados y el uso de los materiales. Las ideas, por supuesto, son patrimonio exclusivo de cada creador, pero la capacidad de plasmarlas puede enseñarse, y en esta exposición, ha experimentado un enorme progreso. Conforme las obras se hacen más ambiciosas, también se van abriendo nuevos mercados. El Banco de Desarrollo de América Latina ha ofrecido ayudar con la comercialización de los productos, la capacitación y la mejora de los talleres. El dinero recaudado con las ventas aumenta la calidad de vida de las prisiones, haciéndolas más habitables, y por cierto, más seguras.

Como no podía ser de otra manera, los auspiciadores de siempre siguen acompañando a nuestros artistas. La embajada de España, Holanda y Bélgica mantienen su compromiso con este proyecto, que reproduce los principios europeos de bienestar basado en la solidaridad. El Instituto Cultural Peruano Norteamericano ofrece sus salas de exhibición y servicios de difusión para mostrar la importancia de la iniciativa individual ante la adversidad. Cáritas Genéve da testimonio cristiano del amor como fuerza redentora, y la Defensoría del Pueblo se afirma en su defensa de una relación sana entre los ciudadanos y las instituciones del Estado. La constelación de apoyos alrededor de esta iniciativa muestra por sí misma la universalidad de los valores que representa. Así que pasen ustedes y disfruten de estas creaciones. Lamentablemente, no podrán conocer a sus autores en persona. Pero el mundo interior de cada de uno de ellos está impreso en sus trabajos, dialogando con ustedes, jugando con la sensibilidad de cada espectador. Y eso ya es una pequeña forma de libertad.

Fuente: ICPNA, Instituto Cultural Peruano Norteamericano, Prensa Departamento Cultural.

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